Desde muy temprano, las voces de los niños se mezclaban con los acordes del arpa, el cuatro y las maracas. En las aulas no se dictaron clases convencionales, pero sí se vivieron lecciones profundas: sobre pertenencia, identidad y orgullo cultural. Así celebraron las instituciones educativas de Arauca —públicas, privadas y centros educativos indígenas— el Día del Llanero este 25 de julio, en una jornada que transformó cada establecimiento educativo en un rincón de tradición viva.
Vestidos con sombreros y cotizas, estudiantes y docentes se convirtieron en protagonistas de presentaciones de danza, coplas, dramatizaciones y muestras artísticas que contaron, a su manera, la historia de un pueblo resiliente y alegre. En muchos colegios, el homenaje se extendió hasta la cocina: se prepararon platos típicos como tungos, hayacas, pisillos y sancocho criollo, convirtiendo la celebración en una fiesta para todos los sentidos.

El lema de este año, “Familia llanera, unión y fuerza”, propuesto por la Gobernación de Arauca, encontró eco en cada actividad organizada. Más que una frase, fue una invitación a reconocer la cultura llanera como ese vínculo que une a las comunidades a pesar de sus diferencias. La familia, entendida no solo como hogar sino como pueblo, se fortaleció en torno a los valores del respeto, el trabajo y la solidaridad que definen al llanero.
En esta conmemoración también se destacó la participación de los centros educativos indígenas, donde los estudiantes fusionaron las tradiciones llaneras con los saberes ancestrales de sus pueblos, demostrando que la diversidad cultural del departamento es, en sí misma, una forma de unión.
Para el gobernador Renson Martínez, la educación es pilar fundamental del desarrollo del territorio y una herramienta poderosa para fortalecer el arraigo cultural. Promover la identidad llanera desde las escuelas es, además, una apuesta por formar generaciones comprometidas con su historia, su gente y el futuro del departamento de Arauca.

